La Virgen de La Pineda
En el corazón de la Costa Dorada, entre las poblaciones de Vila-seca y La Pineda, se encuentra la ermita consagrada a la Virgen de La Pineda. Dice la leyenda que un pastor de Vila-seca, un día con su rebaño, encontró la imagen encima de un pino, en una pinar, de ahí el nombre de la virgen, este quiso llevársela a su casa pero la imagen retornó milagrosamente a su sitio de origen, maravillados por tal milagro los Vilasecanos decidieron construir en el lugar donde la encontraron una ermita.
En el interior de dicha ermita se conserva la imagen, esta es un alto relieve en piedra de estilo gótico de unos 27 centímetros de altura, enmarcada por un molde de piedra que resigue la imagen. En el interior se representa a la Virgen con el niño Jesús en brazos, con una actitud muy maternal típicamente de las tallas góticas, la figura esta datada en el siglo XIV, pero se considera que las policromías son posteriores. También dentro de la ermita podemos observar un retablo de estilo barroco tardano del siglo XVIII.
Los primeros documentos que hablan de la ermita están datados en el siglo XIV, aunque el edificio actual no es el primitivo, se cree que fueron aprovechados elementos del templo original para la construcción del nuevo.
Aún siendo parroquia nunca la población de los alrededores de la ermita fue importante, pues desde el siglo XIV cuando se comenzaron a producir los ataques piratas sobre la población de Vila-seca y Salou, es por eso que en un lateral del templo hay una torre de defensa, llamada torre de la ermita. A causa de estos ataques la ermita dejó de ser parroquia en el siglo XVI.



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