Cazadores de tesoros en la costa dorada
Historias de la Costa Daurada.
El invierno en la Costa Daurada no tiene nada que ver con el verano. Ahora que los chiringuitos han cerrado, que hemos cambiado la manga corta por la manga larga, que preferimos una bebida caliente a un helado de sabores, ahora que la parroquia surfista campa a sus anchas por la playa, que el paseo marítimo se llena de parejas prometiéndose amor eterno, mientras el grupo de señoras, chaqueta sostenida en hombros, quedan para dar un paseo y de paso luchar contra el colesterol, y sus maridos cinco metros por detrás comentan la liga, la crisis, los precios y las anécdotas de su último día de pesca. Como si de una novela o obra de teatro se tratase, cada personaje, individuo o transeúnte queda mejor definido en el contexto, en el paisaje.
Si alguna vez habéis veraneado en la playa, o tenéis un apartamento en la costa, puede que veáis a un personaje curioso, que difícilmente encontraréis en la ciudad, en verano también aparece, pero es ahora que las playas se despejan de turistas cuando llaman más la atención.
Detector de metales en una mano y pala de jardinería en la otra, los cazadores de tesoros se lanzan a la playa en busca de la moneda perdida, ese cambio del chiringuito que cayó del bolsillo del bañador, esa pulsera que se trago la traicionera arena de la playa, los plomos de las cañas de pescar, las llaves del apartamento!! . . . ellos las encontrarán.
Es ahora que las playas están bacías, que el tractor no uniformiza la arena, que el sol no agobia durante el trabajo, que la lluvia ha removido la arena y que el Mar Mediterráneo enfurecido en los días de tormenta ha hecho emerger del sus profundidades, algas, piedras, palos… y todo lo que el turista olvidó o perdió en la playa tomando el sol o en el mar.

Escéptico que pudieran encontrar algo de valor, al acercarme al buscador de tesoros para pedir permiso para hacerle una foto, va y me dice: “-quieres una moneda antigua?-”, sí, le contesto yo, y me regala un duro de peseta de esos con la cara de franco, un duro cubierto con una capa de óxido verde-azul. En el 2001 entramos en el euro, esa moneda ha estado veraneando como mínimo durante 7 años. Cosas de valor no se si encontrarán muchas, cosas curiosas todas.
Quién busca, encuentra, dice el refranero, tú puedes encontrar un rincón en la Costa Daurada, ese piso, apartamento o estudio en Cambrils, Salou o La Pineda para pasar la vacaciones de verano, los fines de semana . . . y vivir anécdotas divertidas en la costa dorada.








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